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Psicología organizacional: el mito de la pirámide de Maslow

por Jul 13, 2021Desarrollo organizacional0 Comentarios

¿Sabías que Abraham Maslow jamás represento su jerarquía de necesidades mediante la metáfora de la pirámide, y que esta representación fue un invento y una simplificación que hicieron los libros sobre Management de mediados del siglo XX, que acabó popularizándose?

Aunque te cueste creerlo, si repasas los libros y artículos de Maslow, tal como han hecho autores como Rowan, J. (1998), Eaton, S.E. (2012), Bland, A. M. & DeRobertis, E. M. (2017) o Kaufman, S.B. (2019), no encontrarás ninguna pirámide representando su famosa teoría sobre las necesidades humanas. Dicha teoría, que surge en el marco de la psicología humanista y en la que Maslow analiza las motivaciones clave de la conducta humana, no fue representada como una pirámide por el propio autor, sino por los consultores estadounidenses de Management y Liderazgo del siglo pasado, con el objetivo de presentar la teoría de Maslow de una manera pedagógica.

La versión más extendida es que la icónica pirámide fue una representación de Douglas McGregor, el famoso psicólogo organizacional que presentó en los años 50 la distinción entre organizaciones que parten de la teoría X (a las personas no les gusta el trabajo y evitan esforzarse siempre que pueden) y organizaciones que parten de la teoría Y (dadas las condiciones adecuadas, a las personas les puede gustar su trabajo y esforzarse, así como aprender y adaptarse al cambio). Se supone que McGregor introdujo la teoría de Maslow en el ámbito de los negocios. Sin embargo, en toda la bibliografía de McGregor, tampoco se puede encontrar ninguna representación de la teoría de Maslow con la metáfora de la pirámide.

Los autores que han rastreado los orígenes de esta representación, han logrado remontarse hasta una primera representación, recogida en en un texto sobre Management de 1957 del autor Keith Davis. Pero no se trata de una pirámide, sino de una escalera:

La “escalera de Maslow” (1957)

La representación más antigua de la pirámide como tal, se ha encontrado en el artículo Business Horizons de 1960, del psicólogo Charles McDermid. Hasta ahora, no se ha encontrado una representación anterior de la pirámide:

Maslow falleció en 1970, con lo que tuvo 10 años para conocer la representación piramidal de su teoría. ¿Qué opinaba sobre ella? Realmente, no hay ningún testimonio de Maslow sobre este punto, aunque algunos alumnos directos de Maslow, que tuvieron contacto personal con el psicólogo, han afirmado en diferentes ocasiones que en sus clases Maslow había manifestado que la pirámide le parecía una representación poco adecuada de su teoría.

Barry Kaufman, doctor en Psicología que da clases en la Universidad de Columbia y Pennsylvania, autor del libro Transcend y del podcast de psicología más escuchado del mundo, revisa en su libro la teoría de Maslow, a la luz de las recientes investigaciones de diferentes disciplinas, como las neurociencias, la psicología organizacional o la psicología clínica. Según Kaufman, la metáfora de la pirámide no es apropiada para explicar la teoría de Maslow.

La principal razón, aunque no es la única, es que la pirámide transmite la idea de que las necesidades humanas se superan secuencialmente como los niveles en un videojuego. Una vez que has pasado un nivel, tu foco de atención ya sería la necesidad del nivel siguiente, y la necesidad de los niveles inferiores ya quedarían superadas. Sin embargo, como Kaufman argumenta a partir tanto de los textos de Maslow como de lo resultados de la investigación reciente, las necesidades de Maslow son una jerarquía integrada de necesidades humanas que pueden solaparse y a las que uno puede volver en cualquier momento en que cambien las circunstancias del entorno. En la vida real, uno no libera una nueva necesidad una vez que ha superado la anterior, ni ésta queda superada de manera definitiva. En realidad, las necesidades son interdependientes y pueden ser experimentadas de manea simultánea.

Kaufman propone una metáfora más dinámica que la pirámide para representar las necesidades humanas que funcionan como motivadores de nuestra conducta: un velero de necesidades.

Todos necesitamos un velero estable para navegar en nuestras vidas, pero qué tan útil nos sea nuestro velero, depende de las condiciones del océano, que en esta metáfora representa el universo social en el que navegamos las personas. La barca del velero representa las necesidades básicas de seguridad, sin las cuales nuestro velero podría volcar fácilmente. La vela representa las necesidades relacionadas con el crecimiento. Si no tenemos una buena vela, no podremos aprovechar el viento para llegar a donde podríamos llegar (a hacer efectivo nuestro potencial). Si tenemos una vela amplia, podremos aprovechar el viento a nuestro favor, pero éste también depende de factores que no controlamos. Por otro lado, aunque tengamos una vela amplia, no nos servirá de nada en mitad de una tormenta o si viene un fuerte oleaje, si nuestra barca no es lo suficientemente estable y resistente.

Por todo esto, afirma Kaufman, cuanto más estable y seguro sea nuestra base, más confiados nos sentiremos para explorar el mar desconocido. Pero si en mitad de nuestra navegación a toda vela, rumbo a desarrollar nuestro potencial, nos encontramos con una tormenta superior a todas las que hemos enfrentado anteriormente, nuestra necesidad de seguridad vinculada a la base del velero volverá a ser nuestra prioridad, por encima del viento y la vela, que quizá no desaparecerán pero pueden quedar relegadas a un segundo plano.

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